Es común escuchar y leer que Internet es una fuente valiosa de información y conocimiento. Aunque algunos emplean ambos términos indistintamente, es importante destacar que existe una significativa diferencia entre los dos conceptos.
¿Qué es la información?
En primer lugar, la palabra «información» tiene su origen en el término latino <<informatio>>, que significa «concepto, esquema o idea». Además, proviene de <<informare>>, que se refiere a «instruir, educar o dar forma a algo». En esencia, la información se refiere a los hechos o datos que se pueden obtener a través de diversas fuentes, como libros, revistas, periódicos, Internet, conversaciones, entrevistas, experimentos u observaciones directas.
Estos hechos presentados en forma de palabras, números o símbolos y pueden tener una estructura o un orden específico para ser útiles para un propósito determinado. La información se supone que es precisa, relevante, íntegra y válida, aunque no siempre se cumple este requisito. Por ejemplo, afirmar que la tierra es plana no es información precisa ni válida.
¿Qué es el conocimiento?
Por otro lado, el vocablo «conocimiento» proviene del verbo latino <<gnoscere>>, que significa «llegar a conocer», y del término griego <<gnosis>>, que se refiere a la «comprensión o investigación».
El conocimiento hace referencia a las conclusiones o percepciones que se obtienen a partir de la experiencia, la educación, la intuición o el estudio de la información, o una combinación de estos elementos. Además, el conocimiento es el resultado de la comprensión profunda y personal de una materia, que permite a una persona aplicar sus habilidades y capacidades para resolver problemas o tomar decisiones informadas.
En resumen, la información y el conocimiento son conceptos diferentes pero complementarios. La información es el punto de partida para el conocimiento, pero en ningún caso garantiza su adquisición. Además, toda forma de conocimiento es información, pero no toda información conduce al conocimiento, y la verdadera clave reside en la capacidad para transformar la información en conocimiento útil y aplicable.
Reconocer esta diferencia en la educación
En el contexto educativo, es esencial entender la diferencia entre información y conocimiento para fomentar la autonomía del alumnado. Si un estudiante tiene acceso a información, pero no sabe cómo procesarla y aplicarla, ¿acaso podrá adquirir un conocimiento profundo?
Para ser autónomos en el aprendizaje, los estudiantes deben desarrollar habilidades para procesar y comprender la información, así como para seleccionar y evaluar la información que reciben. Si no lo consiguen, no serán capaces de convertirse en aprendices autónomos y críticos para adquirir conocimientos y aplicarlos en contextos distintos.
Así pues, la información y el conocimiento merecen ser comprendidos de forma distinta para poder aprovechar al máximo el aprendizaje.
La búsqueda del conocimiento y la sabiduría en la era de la información
Como dijo una vez el escritor y poeta T.S. Eliot: ¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido con el conocimiento? ¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido con la información?. Esto sugiere que la simple acumulación de datos no garantiza el conocimiento, sino que se requiere una comprensión más profunda y significativa para lograrlo. También hace referencia a la preocupación por la cantidad de información que se está acumulando en el mundo moderno y la cantidad de conocimiento valioso que se está perdiendo.
Con todo, debemos ser conscientes de la cantidad de información que consumimos y asegurarnos de que no nos distraiga de la búsqueda del conocimiento y la sabiduría más profunda y valiosa.